DATOS

Dirección: 

Calle Ruiz de Alarcón 23. 28014 Madrid

Web: 

https://www.museodelprado.es/

Teléfono:

  • Teléfono: 913 30 28 00
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DESCRIPCIÓN:

El Museo del Prado es el museo más conocido de Madrid y uno de los museo de arte más importantes del mundo. El Museo es obra de Juan de Villanueva y se inaguró en 1819.

La colección del Museo del Prado de Madrid se basa principalmente en pinturas de los siglos XVI al XIX. Entre sus cuadros cuenta con obras maestras de pintores de la talla de Velázquez, El Greco, Rubens, El Bosco o Goya.

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HISTORIA DEL MUSEO:

El edificio que hoy sirve de sede al Museo Nacional del Prado fue diseñado por el arquitecto Juan de Villanueva en 1785, como Gabinete de Ciencias Naturales, por orden de Carlos III. No obstante, el destino final de esta construcción no estaría claro hasta que su nieto Fernando VII, impulsado por su esposa la reina María Isabel de Braganza, tomó la decisión de destinar este edificio a la creación de un Real Museo de Pinturas y Esculturas. El Real Museo, que pasaría pronto a denominarse Museo Nacional de Pintura y Escultura y posteriormente Museo Nacional del Prado, abrió por primera vez al público en 1819. El primer catálogo constaba de 311 pinturas, aunque para entonces en el Museo se guardaban ya 1510 obras procedentes de los Reales Sitios. Las valiosísimas Colecciones Reales, germen de la colección del actual Museo del Prado, comenzaron a tomar forma en el siglo XVI bajo los auspicios del emperador Carlos V y fueron sucesivamente enriquecidas por todos los monarcas que le sucedieron, tanto Austrias como Borbones. A ellos se deben los tesoros más emblemáticos que se pueden contemplar hoy en el Prado, tales como El jardín de las Delicias de El BoscoEl caballero de la mano en el pecho de El GrecoEl tránsito de la Virgen de MantegnaLa Sagrada Familia conocida como La Perla de RafaelCarlos V en Mühlberg de TizianoEl Lavatorio de Tintoretto, el Autorretrato de DureroLas Meninas de VelázquezLas tres Gracias de Rubens o La familia de Carlos IV de Goya.

Del Museo de la Trinidad llegaron importantes pinturas como La Fuente de la Gracia de la Escuela de Jan Van Eyck, Auto de fe presidido por santo Domingo de Guzmán de Pedro Berruguete y los cinco lienzos procedentes del Colegio de doña María de Aragón de El Greco. Del Museo de Arte Moderno proceden gran parte de los fondos del siglo XIX, obras de los Madrazo, Vicente López, Carlos de Haes, Rosales y Sorolla.

Desde la fundación del Museo han ingresado más de dos mil trescientas pinturas y gran cantidad de esculturas, estampas, dibujos y piezas de artes decorativas por Nuevas Adquisiciones, en su mayoría donaciones, legados y compras. Las Pinturas Negras de Goya llegaron al Museo gracias a la donación del Barón Emile d’Erlanger en el siglo XIX. Compras muy interesantes en los últimos años han sido Fábula y Huída a Egipto de El Greco, en 1993 y 2001, La condesa de Chinchón de Goya en el 2000, El barbero del Papa de Velázquez en el 2003 o, más recientemente, El vino en la fiesta de San Martín de Pieter Bruegel el Viejo en 2010, entre otras.

Numerosos legados han enriquecido los fondos del Museo, tales como el Legado de don Pablo Bosch con su magnífica colección de medallas, el Legado de don Pedro Fernández Durán, con su amplísima colección de dibujos y artes decorativas, y el Legado de don Ramón de Errazu con pintura del siglo XIX.

Tanto la colección como el número de visitantes del Prado se han incrementado enormemente a lo largo de los siglos XIX y XX, por lo que el Museo ha tenido que ir acometiendo sucesivas ampliaciones en su sede histórica hasta agotar totalmente las posibilidades de intervención sobre este edificio. Por este motivo, el Prado se ha visto obligado a buscar el camino de su reciente ampliación mediante una solución arquitectónica de nueva fábrica situada junto a la fachada posterior de su sede tradicional y conectada con ésta desde el interior.

Paralelamente a la ejecución de su último y más ambicioso proyecto de ampliación (2001-2007), el Prado ha iniciado una etapa de modernización cuyo definitivo impulso tuvo lugar en 2004 al aprobarse un cambio de régimen jurídico y estatutario basado en la necesidad de flexibilizar la gestión del Museo, agilizar su funcionamiento e incrementar su capacidad de autofinanciación. Este cambio de estatus se hizo efectivo a través de la Ley reguladora del Museo Nacional del Prado aprobada en noviembre de 2003, como primer paso, así como en el posterior desarrollo de la misma a través de un Estatuto sancionado por Real Decreto de 12 de marzo de 2004.

COLECCIÓN

PINTURA ESPAÑOLA HASTA 1800

Cuando se inauguró el Museo del Prado en 1819, las únicas pinturas expuestas eran obra de artistas españoles, pues desde el primer momento hubo una clara voluntad de utilizar la institución para dar a conocer la pintura española, y para reivindicar sus valores. Esa voluntad ha pervivido, y como resultado, al área de “Pintura española (hasta 1800)” están adscritas algo más de 2.800 pinturas, cuya cronología abarca desde el siglo XII hasta las primeras décadas del siglo XIX. A través de esas obras se ofrece un panorama bastante detallado de los principales episodios de la historia de la pintura en nuestro país, especialmente en lo que se refiere a maestros y escuelas a partir del Renacimiento. Dentro del total, destacan varios conjuntos muy importantes y nutridos de obras de muchos de los principales artistas activos en España, como Juan de Flandes, Pedro Berruguete, Luis de Morales, Correa del Vivar, Juan de Juanes, El Greco, Maíno, Ribera, Velázquez, Zurbarán, Alonso Cano, Pereda o Murillo, Luis Meléndez, los Bayeu, Paret o Goya. De casi todos ellos, el Prado es el museo que custodia una colección más completa. Un caso especialmente significativo es el de Velázquez, del que el Prado posee 48 obras, lo que constituye cerca del 40% de su producción conocida. Entre esas pinturas, además, se encuentran gran parte de sus obras maestras. Igualmente, el museo custodia más de 130 pinturas de Francisco de Goya, entre las que se cuentan series fundamentales como la de los cartones para tapices o las Pinturas negras, además de un elevado número de obras maestras, que convierte la visita al Prado en indispensable para quien quiera hacerse cabal idea de Goya como pintor.

Además de estos conjuntos vinculados a un solo artista, el Prado ofrece también una visión muy completa del desarrollo de los principales géneros pictóricos en el país. Es el caso, por supuesto, de la pintura religiosa, pero también de la naturaleza muerta o del retrato cortesano. Igualmente, la colección incluye algunas de las principales series de cuadros que han ido modelando la historia de la pintura española. Algunas de ellas están vinculadas a un sólo artista, como las pinturas del retablo del colegio de Doña María de Aragón, de El Greco, o el conjunto que realizó Vicente Carducho para la cartuja de El Paular, los bodegones de Luis Meléndez para el Gabinete de Historia Natural del Príncipe de Asturias o las citadas Pinturas negras de Goya. En otros casos, son series en las que participaron varios pintores, como la destinada a decorar el Salón de Reinos en el Palacio del Buen Retiro, en la que participaron -en competencia- los artistas más destacados activos entonces en la corte, como Velázquez, Maíno, Carducho, Pereda o Zurbarán.

La colección de pintura española anterior a 1800 se despliega a lo largo de 14 salas en la planta baja del museo, 29 en la planta principal y 10 en el ático sur. A través de ella se propone un recorrido cronológico, y se subraya también su relación con otras tradiciones nacionales. Así, las obras de Pedro Berruguete cuelgan cerca de las de los primitivos flamencos, El Greco está cerca de los venecianos, Ribera comparte una sala con caravaggistas franceses, y Las hilanderas se exponen junto al Rapto de Europa de Rubens. Igualmente, las salas dedicadas a Goya en el piso principal están cercanas a las de los pintores internacionales del siglo XVIII.

PINTURA ITALIANA Y FRANCESA HASTA 1800

Como el resto de las colecciones pictóricas del Museo del Prado, la italiana y francesa está condicionada por su origen, localizado en la antigua colección real española. De ahí proceden sus piezas más valiosas, y conforme a este origen se justifican también sus principales carencias. Como la escasez de pinturas anteriores a 1500, que los monarcas españoles no se manifestaron tan dispuestos a coleccionar. El Prado tiene en sus salas obras de importantes artistas anteriores a la fecha citada: Fra Angelico, Antonello da Messina, Botticelli o Mantegna, aunque únicamente La dormición de la Virgen de este último proceda de la colección real. Tiziano constituye uno de los ejes conforme a los cuales se vertebra la colección pictórica del Prado por muy diversos motivos. Además del número y de la calidad de las piezas que aquí se conservan, este artista definió un modelo de relación con Carlos V o Felipe II, que fue posteriormente seguido por otros monarcas sucesivos. Además, en su pintura se observan todos los géneros que serán posteriormente coleccionados: el retrato representativo o alegórico, el desnudo o sus célebres Poesías, en las que el pintor pretendió rivalizar con los poetas. La colección veneciana se completa con obras de sus artistas más sobresalientes: Veronés, Tintoretto o Bassano. Otros muchos artistas del siglo XVI se encuentran en sus salas, como Rafael o Federico Barocci, cuyas obras ingresaron en la colección real en el reinado de Felipe III.

La colección del siglo XVII también muestra un abanico de los más importantes artistas italianos y franceses de la época, desde Caravaggio a Luca Giordano, pasando por Carracci, Guercino, Guido Reni, Claudio de Lorena, Poussin o Georges de La Tour, por citar solo algunos de los pintores más importantes representados. A pesar de ello, el personaje más determinante en la configuración del carácter de la colección no fue un artista, sino un monarca, Felipe IV, quien incrementó considerablemente la colección real a través de compras, regalos diplomáticos, o con el encargo de series extensas para la decoración de palacios como el del Buen Retiro, construido de nueva planta durante su reinado. Para este palacio encargó en Roma y Nápoles un número considerable de obras maestras que ahora mayoritariamente pueden admirarse en las salas del Museo. Pinturas de historia de Roma, paisajes, mitologías o flores, con formatos y tamaños iguales que confieren a las salas del Prado una notable personalidad, diferente a la de otros museos y cuyo encargo impuso a sus protagonistas unas condiciones que modificaron radicalmente el devenir de la pintura barroca europea. A esta coherencia de la colección colabora también que muchos de los artistas franceses presentes en el Prado desarrollasen su carrera profesional en Italia, preferentemente en Roma, punto privilegiado de encuentro artístico en la Europa de ese momento.

Además de las pinturas procedentes de la colección real, desde su apertura en 1819 el Prado ha adquirido obras con la doble intención de consolidar los conjuntos mejor representados, y adquirir ejemplos notables de aquellos que no habían recibido la misma atención. Ejemplo de ello fue la adquisición en 2012 de la tabla atribuida a Colart de Laon, La oración en el huerto con el donante Luis I de Orleans, pintada entre 1405 y 1408. El año siguiente ingresó en el museo La Oración en el huerto, del lombardo Giulio Cesare Procaccini.

Un perfecto complemento a las salas es la visita al Casón del Buen Retiro, que alberga la bóveda del napolitano Luca Giordano, quien trabajó en Madrid al servicio de Carlos II entre 1692 y 1702. Pintada al fresco en torno a 1697, representa la Apoteosis de la Monarquía Española.

PINTURA FLAMENCA Y ESCUELAS DEL NORTE

El término pintura flamenca se refiere a la pintura realizada durante los siglos XV al XVII en una región que coincide aproximadamente con la actual Bélgica. En el siglo XV se comenzaron a producir allí cuadros que cautivaron a los amantes del arte de toda Europa por el realismo de los detalles y por el lustre de sus superficies, logrado gracias a una novedosa forma de utilizar la pintura al óleo. Debido a que desde finales del siglo XV España y los antiguos Países Bajos estaban bajo el gobierno común de la dinastía de los Habsburgo, los reyes de España se encontraban en una posición ventajosa para coleccionar pintura de esos territorios. Como consecuencia de ello, el Museo del Prado tiene una de las mejores y mayores colecciones de pintura flamenca que existen, con un total de cerca de 1.000 cuadros.

De la colección de pintura del siglo XV destaca El Descendimiento de Rogier van der Weyden (h. 1399-1464), una de las obras que forman el canon de la historia del arte europeo. También se encuentran bien representados en el Prado Robert Campin (h. 1375-1444), Hans Memling (activo en 1465-1494), o ya en los inicios del siglo XVI, Gerard David (c. 1460-1523) y Jan Gossaert (c. 1478-1532).

Hyeronimus Bosch (h. 1450-1516), conocido en España como El Bosco, es uno de los pintores que más poder de fascinación mantiene sobre el público de nuestros días, debido al mundo de mundo de fantasía extraordinaria que presenta en sus cuadros y al tono satírico con que critica el comportamiento humano. Unas décadas después de la muerte del pintor, Felipe II se convirtió en el principal coleccionista de sus obras. Es por ello que el Museo del Prado alberga la mejor y mayor colección que existe de este artista.

En los siglos XVI y XVII Amberes se convirtió en una de las capitales del arte Europeo. En su competitivo mercado del arte surgieron los primeros cuadros de paisajes que conocemos, obras de Joachim Patinir (h.1480-1524). El Prado cuenta con cuatro de sus obras más destacadas. También del siglo XVI es el gran Pieter Brueghel el Viejo (1552/30-1569), autor del exquisito y macabro Triunfo de la Muerte, y también de El vino de la fiesta de San Martín, una de las adquisiciones más importantes realizadas por museo alguno en las últimas décadas.

La gran figura de la pintura flamenca del siglo XVII fue Rubens (1577-1640), que llegaría a ser el pintor más afamado de Europa y que fue también el pintor favorito de su gran mecenas español, el rey Felipe IV. Rubens es autor de una obra sensual y majestuosa, inspirada en el arte de la Antigüedad. El Museo del Prado cuenta con la mayor colección de Rubens que existe, con unos noventa cuadros (dependiendo de la aceptación o no de unas pocas atribuciones). También son muy importantes las obras que el Prado conserva de otros grandes pintores flamencos del siglo XVII, entre ellos Jan Brueghel el Viejo (1568- 1625), Jordaens (1593-1678) y Van Dyck (1599-1641).

La colección de pintura alemana del Renacimiento que posee el Prado es pequeña, pero de gran calidad. Incluye cuatro cuadros importantes de Dürero (1471-1528), entre ellas un autorretrato, y también dos importantes escenas de cacería de Lucas Cranach el Viejo (1472-1553).

La colección de pintura holandesa del siglo XVII también es reducida, debido a la guerra que enfrentó a la monarquía española con las provincias del norte de los Países Bajos durante el principal periodo de formación de las colecciones reales. Sin embargo el Museo cuanta con un importante cuadro de Rembrandt, Judit en el banquete de Holofernes, y también con una destacada colección de paisajes de Jan Both (1618/22-1652) y Herman van Swanevelt (1603/4-1655), artistas holandeses que trabajaron en Roma.

PINTURA DEL SIGLO XIX

Las colecciones del Siglo XIX del Museo son, simultáneamente, las más numerosas y las menos conocidas entre los conjuntos de pintura conservados por el Prado. Procedentes en buena medida del Museo de Arte Moderno, que se integró en el Prado en 1971, fueron expuestas en el Casón del Buen Retiro entre esa fecha y 1997. En 2007, una selección de las mismas inauguró, bajo la rúbrica El siglo XIX en el Prado, las salas de la ampliación del Museo. Desde 2009 se exponen, en el edificio histórico de Villanueva, las pinturas más destacadas.

Un total de doce salas permite una completa visión del arte español del siglo XIX a través de sus obras maestras, con algunas aportaciones de arte europeo. Se inicia el recorrido con la galería dedicada al arte neoclásico, Goya y Vicente López. Aunque Goya cuenta con numerosas salas propias, el propósito de reunir alguna de sus obras con su inmediato entorno obedece a la necesidad de comprender de un modo completo el panorama del primer tercio del siglo, al que se dedica esta sala. En ella hay una amplia representación de escultura neoclásica y, junto a la maqueta original del edificio de Villanueva, se exponen los retratos de los reyes fundadores del Museo, que abrió sus puertas justamente en este periodo.

Dos salas dedicadas al romanticismo permiten ver las obras maestras de sus máximos representantes en España, como Genaro Pérez Villaamil, junto a David Roberts, iniciador del paisajismo moderno en nuestro país, Antonio María Esquivel y Federico de Madrazo, destacados retratistas.

La pintura de historia fue el género más importante desde la década de 1850 hasta la de 1880. Dado que las mejores obras se adquirían en las Exposiciones Nacionales con destino al Museo, este conserva la casi totalidad de las obras maestras de este género, expuestas en tres grandes salas. La primera de ellas está dedicada a Eduardo Rosales, representado además con pinturas de otros géneros que atestiguan la relevancia de su orientación realista. En la segunda destaca la obra máxima de Francisco Pradilla, Doña Juana la Loca, y, en la tercera, la de Antonio Gisbert, El fusilamiento de Torrijos y sus compañeros. Otros núcleos, como el paisaje realista, con numerosas obras de Carlos de Haes, la pintura luminosa de Mariano Fortuny y Martín Rico, y la influencia de la pintura francesa (representada por Paul Baudry y por Jean-Louis-Ernest Meissonier) en Raimundo de Madrazo, preceden a las evolución final hacia el naturalismo, que culmina en Joaquín Sorolla y Aureliano de Beruete.

Dado el amplio número de estas colecciones (2690 obras), la última sala (nº 60) se dedica a presentar temas o aspectos relevantes no expuestos habitualmente. Así, en ella se han organizado desde 2009 siete diferentes exposiciones que han incluido también dibujos, acuarelas y estampas. Este programa ha permitido recuperar, restaurar, estudiar, exponer y difundir obras de artistas, géneros o periodos de interés y calidad poco conocidos, cumpliendo con ello las finalidades esenciales del Museo.

DIBUJOS, ESTAMPAS Y FOTOGRAFÍA

La colección de dibujos, estampas y fotografías del Museo del Prado es una de las más importantes de España por su calidad. Formada por más de nueve mil dibujos, cerca de seis mil estampas, y aproximadamente diez mil fotografías, la diversidad de su procedencia es un buen exponente del modo en que se coleccionaron dibujos en España a lo largo del siglo XIX y XX.

Destacan varios conjuntos: los dibujos españoles, los dibujos italianos, la colección de Goya –con dibujos, estampas y cartas—, las estampas de reproducción de pintura, las fotografías documentales de las obras artísticas del Museo, y el conjunto de fotografías de la escuela romana de mediados del siglo XIX.

Al contrario de la pintura y la escultura, apenas hay dibujos que procedan de las colecciones de los reyes de España. Entre los dibujos con este origen, cabe señalar la Planta y alzado del Museo, de Juan de Villanueva, que por su carácter emblemático estuvo colgado en el Gabinete de descanso de los reyes. Un notable grupo de dibujos antiguos españoles de los siglos XVII y XVIII –entre los que se distinguen los de Alonso Cano y Francisco Bayeu—, tradicionalmente se ha considerado que procedía del obrador de los pintores del rey, y sin embargo tiene su origen en una academia instalada por Vicente López en Palacio, que a su cierre en 1839 pasó al Museo del Prado.

Cuando el Museo de la Trinidad se integró en el Prado en 1871, llegó además de un extraordinario dibujo de Juan Guas para San Juan de los Reyes, uno de los conjuntos más sobresalientes de nuestra colección actual: un álbum con 186 dibujos de Goya pertenecientes a sus álbumes privados, desde el Álbum de Sanlúcar a los de Burdeos. En 1886 la colección de dibujos de Goya se incrementó con 262 dibujos preparatorios para sus grabados, procedentes de la colección de Valentín Carderera. Con estos dos conjuntos, y con las posteriores adquisiciones de dibujos, estampas y cartas de Goya, que llega hasta nuestros días, el Prado es un ineludible punto de referencia para el estudio de este artista.

En 1931, el aristócrata Pedro Fernández Durán legó a su muerte su extraordinaria colección de arte, en la que se encontraban más de dos mil dibujos, la mayor parte de ellos españoles e italianos de los siglos XVI al XIX –con piezas únicas, como un dibujo de Miguel Ángel preparatorio para los frescos del Juicio Final de la Capilla Sixtina—, que ofrecen un representativo panorama de las técnicas y funciones del dibujo.

La fusión del Museo de Arte Moderno y el Museo del Prado en 1971 supuso la incorporación a la colección de un importante y excelente conjunto de dibujos y estampas españolas del siglo XIX, entre los que merecen una mención especial, los de Carlos de Haes y Eduardo Rosales.

Junto a varios legados y adquisiciones realizadas a lo largo del siglo XX y del actual, presentan un interés singular los recientes ingresos de la colección del bibliófilo José María Cervelló, especializada en estampas de reproducción de pintura y escultura, del siglo XVIII principalmente, y la colección de dibujos, estampas y fotografías de la familia Madrazo, que constituye un extraordinario ejemplo del uso de estos medios en el proceso de creación artística.

ESCULTURA Y ARTES DECORATIVAS

La colección de escultura del Museo del Prado se compone de casi mil obras.

El conjunto inicial y más importante procede de la Colección Real, con piezas, entre otras, de diferentes etapas del mundo clásico, como el Grupo de San Ildefonso o la Apoteosis de Claudio.

Cuenta con una muy pequeña representación de escultura medieval, y entre la escultura renacentista, sobresalen los retratos regios de época de Carlos V y de Felipe II, realizados por los Leoni, padre e hijo, destacando en especial el grupo de Carlos V y el Furor; entre lo mejor de dicho periodo también hay que mencionar las esculturas de Epimeteo y Pandora, tallas atribuidas a El Greco.

De la etapa barroca hay que hacer referencia al grupo de bronces traídos por Velázquez en su segundo viaje a Italia para decorar el Alcázar, así como la serie de modelos para retratos ecuestres de monarcas españoles de los siglos XVII y XVIII realizados por Foggini o Vaccaro entre otros. Además, el Prado conserva un amplio número de obras que forman el conjunto de esculturas clásicas que pertenecieron a Cristina de Suecia y fueron adquiridas por Felipe V en el siglo XVIII, como la serie de las Musas, colección a la que hay que añadir los bustos clásicos reunidos por José Nicolás de Azara. La escultura neoclásica española está representada por trabajos de los más importantes escultores de cámara de Carlos IV y Fernando VII, como Álvarez Cubero, autor de La Defensa de Zaragoza, Barba y Solá. Muchas de sus obras se exhibieron, desde 1838, en las nuevas Salas de escultura del Museo, que desde entonces pasó a llamarse Real Museo de Pinturas y Escultura.

A partir de 1856, la colección fue incrementándose con los primeros premios de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, en su mayoría esculturas de los pensionados españoles en Roma, a las que se agregaron piezas adquiridas de otras colecciones privadas, como la del Marqués de Salamanca o la de la duquesa de Osuna. El cambio de siglo está particularmente bien representado por los mejores escultores españoles.

En 1896 las más de doscientas esculturas del siglo XIX, pasaron al recién creado Museo de Arte Moderno, hasta que en 1971 regresaron al Casón del Buen Retiro y en 2009 una selección se incorporó a la exposición permanente del edificio Villanueva.

Por otro lado, el Museo del Prado, cuenta con una excepcional y variada representación de Artes Decorativas, casi 3500 obras. El conjunto más importe se compone de 120 piezas en piedras duras y cristal de roca que, junto con sus estuches, forma el llamado Tesoro del Delfín, herencia paterna de Felipe V.

El Museo conserva también con una destacada colección de mesas y tableros de piedras duras de origen florentino, y del Real laboratorio de Madrid, además de un conjunto de más de 1300 medallas de todas las escuelas europeas y 943 monedas.

Se completa con una representación testimonial pero de gran calidad de la tapicería flamenca, con varios tapices de Pannemaker, así como con un pequeño fondo de mobiliario, con diversos ejemplos de cerámica de Talavera, porcelanas del Buen Retiro, y con piezas de la Real Fábrica de cristales de la Granja, entre otros.

Muy notable es el conjunto de casi 200 miniaturas, una de las colecciones más relevantes en su género conservada en museos españoles.

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EXPOSICIONES

Reencuentro

Museo Nacional del Prado. Madrid06/06/2020  13/09/2020

La Galería Central, un amplio espacio arquitectónico bañado con luz natural, se constituye en la columna vertebral de este nuevo recorrido con la exposición de buena parte de sus obras más emblemáticas para ofrecer una experiencia única e inédita.

La Anunciación de Fra Angelico y El Descendimiento de Van der Weyden, reunidos por primera vez, dan la bienvenida a los visitantes en un recorrido generoso en diálogos excepcionales.

Los Saturno de Goya y Rubens podrán contemplarse juntos, y Las Meninas y Las Hilanderas compartirán espacio en la Sala XII, junto a un excepcional “retablo” conformado por los bufones de Velázquez.

“Reencuentro”, que se extenderá hasta el 13 de septiembre, ha supuesto la reubicación de más de 190 piezas y evoca la museografía existente cuando el Prado abrió sus puertas por primera vez.

El número de visitantes diarios, en la fase actual, se establece en un tercio de la capacidad de ocupación de sus salas y el recorrido discurre por los espacios más amplios y representativos del Museo, para cumplir así mejor las recomendaciones de las autoridades sanitarias y procurar una visita segura a visitantes y empleados.

Invitadas. Fragmentos sobre mujeres, ideología y artes plásticas en España (1833-1931)

Museo Nacional del Prado. Madrid14/10/2020  14/03/2021

Esta exposición, realizada primordialmente con fondos del propio Museo del Prado, aborda el papel de la mujer en el sistema español de arte en el siglo XIX y los primeros años del siglo XX. A través de un recorrido estructurado en dos grandes ámbitos, permite, en primera instancia, reconocer la imagen de la mujer que el Estado legitimó mediante premios, exposiciones y museos, así como el lugar que ocupaba en la sociedad. Y a continuación, y gracias a la exhibición de algunas de las obras de artes plásticas más importantes producidas por mujeres en la centuria antepasada en España –ordenadas en ámbitos que analizan las distintas dedicaciones que estas desempeñaron–, ofrece un mapa básico sobre el papel subsidiario que el sistema concedió a las mujeres.

La exposición también muestra el camino, a veces épico, que algunas mujeres debieron recorrer hasta librarse de las ataduras impuestas a su género.

“El otro Tesoro”: Los estuches del Delfín

Museo Nacional del Prado. Madrid10/03/2020  10/01/2021

Temporalmente excluida del recorrido de la visita. Prorrogada hasta el 10 de enero de 2021

Los visitantes del Prado tienen la ocasión de disfrutar del conjunto excepcional de los ciento un estuches que, junto con los veintitrés expuestos en la sala del Tesoro del Delfín, constituye uno de los más completos del mundo, con ejemplares de los siglos XVI al XVIII. Sus formas se diseñaron para proteger cada obra del Tesoro, dado su valor y singularidad, por lo que cada uno es único. Tienen alma de madera y forro interior de diversos materiales.

En el exterior, en su mayoría están recubiertos por finas pieles decoradas con estampaciones a hierro en seco y en dorado en las que predominan los motivos heráldicos, particularmente del Gran Delfín, mientras que otros estuches se recubren con telas ricas como el terciopelo.